Desde el punto de vista farmacológico, esta sustancia se define con propiedad como un antitusígeno periférico, ya que su diferencia fundamental con respecto a los antitusígenos clásicos de tipo codeína, igualmente sintéticos, radica en que, en lugar de actuar sobre el centro de la tos, ejerce su acción a nivel de los receptores periféricos de la mucosa traqueobronquial.
Este hecho resulta particularmente ventajoso para su empleo en pediatría frente a los antitusígenos centrales, que suelen acompañarse de una acción emetizante.
Interrumpe el reflejo de la tos en su origen, es decir, en el punto en el que se produce la estimulación irritativa de la mucosa traqueobronquial, precisamente a nivel de los receptores periféricos.
El estímulo tusígeno, ya sea de naturaleza infecciosa bacteriana, irritativa, tóxica o expresado mediante un mecanismo fisicoquímico, queda así bloqueado en su origen, y el arco reflejo —receptor periférico – vías aferentes – centro bulbar de la tos – vías eferentes – musculatura de las vías respiratorias— se interrumpe del modo más lógico y adecuado en la periferia.
Se ha demostrado que esta acción antitusígena periférica no es atribuible a un efecto puramente anestésico o sedante.
El efecto antitusígeno se ha evaluado mediante numerosos estudios farmacológicos.
Uno de ellos, realizado en el gato anestesiado, empleó el método de Domenjoz, consistente en la estimulación eléctrica del nervio laríngeo superior.
Los resultados demostraron que la dropropizina es activa a dosis de 25–30 mg/kg por vía intravenosa y de 34 mg/kg por vía oral.
Otros estudios utilizaron el método de Schroeder, en el que la tos se induce mediante estimulación eléctrica del nervio vago en el perro.
La dropropizina mostró un efecto antitusígeno a la dosis de 17 mg/kg.
En otro estudio, la tos se indujo periféricamente en el cobaya y en la rata mediante inhalación de un aerosol de ácido cítrico.
Se demostró que la dropropizina ejerce su acción protectora frente a esta solución irritante a una dosis de 20 mg/kg i.v. en el cobaya y de 160 mg/kg por vía oral en la rata; estas dosis son muy próximas a las obtenidas con la codeína.
Los estudios farmacológicos revelaron asimismo que la dropropizina no potencia el efecto de los barbitúricos, de lo que se concluye que su acción antitusígena no obedece a un efecto narcótico y, por tanto, no interfiere con el comportamiento del animal.
Se demostró igualmente que no incrementa el tono bronquial ni ejerce acción broncoconstrictora, observada en ocasiones con la codeína a determinadas dosis.
Se comprobó además que la dropropizina puede ejercer una ligera acción antihistamínica.
A dosis considerablemente superiores a las recomendadas para el efecto antitusígeno, se observó que la dropropizina puede ejercer también un ligero efecto analgésico central similar al de la codeína.
Los estudios sobre el sistema cardiovascular llevados a cabo en distintos animales de experimentación pusieron de manifiesto una ligera acción hipotensora y adrenolítica de la dropropizina, tanto por vía intravenosa como oral, que desaparece, no obstante, 24 horas después de la suspensión del tratamiento, y que únicamente se produce a dosis elevadas, superiores a las recomendadas para el efecto antitusígeno.
⚠️ Advertencias
Embarazo
Embarazo:
Como medida de precaución, se recomienda no utilizar dropropizina durante el embarazo, especialmente durante los tres primeros meses.
Lactancia
Lactancia:
Como medida de precaución, se recomienda no utilizar dropropizina durante la lactancia, salvo indicación expresa del médico.
Conducción
Conducción:
A las dosis habituales, no se conocen efectos del medicamento que puedan afectar a la capacidad para conducir vehículos o manejar maquinaria.
No se conocen.